sábado, 6 de febrero de 2016

Año nuevo en la Patagonia, Bienvenido 2016.

Tan solo unas palabras

Muchas de mis historias son principalmente relatos, pero alguien me hizo re-leer mi primer post en este Blog, y me dio la idea de volver a escribir mas con la pasión que con la razón, entonces este relato, no es tanto sobre la historia del viaje, sino que mas sobre las emociones y sensaciones de un viaje por las montañas.

Lo primero, es lo primero.

Pasión!!! Pasión por las montañas que me mueven, que me tranquilizan, que me invitan a pensar y a meditar. Pasión por la aventura, por descubrir nuevos rincones, por desafiar mis limites, mis pensamientos y mis emociones. Este tal vez es un relato mas intimo que otros, pero en un esfuerzo de apertura interior, así que aquí me encuentro escribiendo.


El Fin y el Comienzo (capitulo 1)

Cerro Palo
Cada historia tiene un comienzo y un final (que luego es nuevo comienzo). 31 de Diciembre y para variar me encuentro en un avión, mi destino en esta oportunidad, Coyhaique (Balmaceda). El objetivo, explorar nuevas rutas y proyectos en la cordillera de Castillo. Años de varias ideas inconclusas escalando en la zona, me ofrecían una amplia gama de posibilidades y proyectos para mantenerme ocupado por varios días.
            El avión aterriza. Cada ves que veo este paisaje desde el cielo, una emoción me invade, la primera vez que estuve aquí fue en 2005 con un puñado de sueños de los cuales varios ya se han hecho realidad, pero no dejo de sentirme ansioso en cada viaje a esta región.
Marcelo listo para continuar la escalada
Para variar, como cualquier 31 de Diciembre, un cierto aire de locura invade el ambiente. Llegada a Coyhaique, comprar comida para el viaje y el año nuevo, dormir un poco, ponerse al día con amigos, mapas, logística, ver el tiempo, fotos, etc. El día pasa volando y ya me encuentro sentado en la mesa compartiendo con amigos, sin darnos cuenta, ya comienza un nuevo año.  A celebrar, compartir y disfrutar de lo que se viene.

Enero 2

Últimos preparativos para un viaje de tres etapas, la primera, con mi buen compañero de aventuras Marcelo Mascareño, el objetivo, el Cerro Palo. Hace casi cuatro años atrás le hicimos un intento en el cual terminamos en una torre completamente desconectada de la cumbre principal, en Febrero del 2015, junto a Martín Arteaga y José Luis Troncoso finalmente cumplía el sueño de coronar la cumbre, pero para este viaje, la idea era otra. Escalar la ruta normal y explorar la torre final con el objetivo de hacer una variante.
  2 de Enero  y ya nos encontramos preparando las cosas para partir, equipo, comida y ya estamos listos.  La idea era subir livianos con lo justo y necesario para intentar la cumbre el día 3 en la mañana. Aproximación, unos buenos mates en el camino y en dos horas ya nos encontrábamos en lo que seria nuestro campamento (el mío por mas de una semana). Largas conversaciones sobre la vida con Marcelo y a  cenar, pasa el tiempo y ya nos encontramos en nuestros sacos de dormir listos para dormir unas horas y comenzar la jornada a las 3 de la mañana.


Enero 3

12:05 AM. Y una voz a las afueras de nuestra carpa nos despierta. Alguien busca a Marcelo, entre el sueño y la oscuridad nos despertamos y poco a poco comenzamos a comprender que es lo que esta pasando. Un grupo de montañistas amigos de Marcelo acababan de llegar al campamento con la intención de escalar el Cerro Castillo, pero lamentablemente, uno de ellos comenzó a sentirse mal y luego de asistirlo, nos pidieron ayuda. Lentamente, comprendemos el panorama, y luego de varias preguntas, comenzamos a tratar a nuestro ¨Paciente¨. Agua, azúcar, elevar las piernas, ayudarlo a controlar la respiración y poco a poco las cosas comienzan a calmarse. Luego de alrededor de una hora ya las cosas se ven mejor, damos algunas instrucciones mas y luego nos retiramos a nuestra carpa a dormir.



            … Nuestra alarma suena a las tres de la mañana, no hemos dormido mucho y eso nos pasa la cuenta, decidimos dormir unas horas mas para recuperar fuerzas. Finalmente, a las cinco de la mañana ya comenzamos a preparar las cosas para partir, luego de una hora entre desayuno, conversaciones y preparaciones, ya nos encontramos caminando hacia nuestro destino, el primer obstáculo, es cruzar un pequeño estero que no depara mayor dificultad mas que caminar en agua fría, luego de eso ya comienza nuestro ascenso entre rocas, acarreos que nos dejan finalmente en la nieve y el comienzo del glaciar, este es terreno conocido para los dos, ya varias veces hemos recorrido estos parajes. Todavía es temprano en la temporada, así que la marcha en el glaciar no presenta grandes dificultades. En dos horas desde el campamento ya nos encontramos en el comienzo de la ruta. Originalmente nuestra idea era realizar una variante en la torre final, pero luego de conversar, debido a lo tarde que salimos, tomamos la decisión de escalar solo la ruta normal. Avanzamos rápidamente cubriendo los dos primeros largos de forma bastante rápida, esta primera sección no presenta mayores dificultades mas que la gran cantidad de piedras sueltas que hay que evitar.  Luego de esa sección comienza el terreno un poco mas vertical.

Pedro Binfa en el ultimo largo de dificultad.
Cambiamos nuestras botas de montaña por nuestras zapatillas de escalada y afrontamos lo que viene. Marcelo esta a cargo de liderar este largo, el cual presenta algunas secciones fáciles y otras de mayor dificultad, donde la sección que mas destaca para mi es un bello y corto diedro que nos pondría en el comienzo del siguiente largo. Es mi turno y esta sección es bastante fácil, intercambiamos el equipo y me preparo para continuar, pasadas por aquí y por allá, evitar los bloques sueltos y ya llegamos a la siguiente gran terraza, aquí es donde realmente se comienzan a apreciar las cosas, la roca comienza a cambiar y ser mas sólida y la escalada se hace mas bonita. Aprovecho este instante para sacar algunas fotos de lo que será mi siguiente proyecto en este cerro, un diedro de mas o menos unos 100mts. Que va a la antecumbre. Aprovechamos este lugar para sacar fotos, comer y prepararnos para lo que queda de la ruta. Es el turno de Marcelo, y rápidamente comienza a ganar altura, debido a lo laberíntico del terreno, la fricción en la cuerda se hace demasiada y Marcelo opta por armar una reunión solo unos pocos metros antes de nuestra siguiente terraza (con la escalada de Marcelo, logramos conectar dos largos). Comienzo escalar, llego a la reunión, Marcelo me pasa solo un poco de equipo para continuar a la terraza, ya en terreno seguro, armo un Anclaje y aseguro a Marcelo, y aquí nos encontramos con la mayor dificultad de la ruta, una corta sección, bastante vertical y que la vez anterior nos obligo a pasar algunos metros en artificial. Es mi turno, y la motivación de lograr esta sección en libre me llena de energía, Marcelo me entrega el equipo, y me preparo mentalmente para lo que viene. Es mi turno y estoy preparado, Comienza la escalada que afronto en una fisura al lado derecho protejo la primera parte en una fisura pequeña para luego pasar a una sección ancha la cual logro proteger con un numero 4, y es aquí donde la cosa se pone interesante para mi, transición a la izquierda a una fisura de manos perfecta, pero que requiere de mucha atención en la posición de mis pies, dos o tres movimientos y ya me encuentro en terreno mas amigable, un ultimo movimiento y ya veo lo que será nuestro próximo punto de reunión. Avanzo con bastante cuidado para evitar algunos bloques sueltos y ya me encuentro armando el siguiente anclaje. Aseguro a Marcelo, el cual con trabajo debido al peso de la mochila logra seguir mis pasos. Nos reunimos y nos alistamos para continuar, con esto ya hemos pasado todas las dificultades de la ascensión, un ultimo largo bastante fácil y ya nos encontramos caminando en los últimos acarreos que nos llevaran a la cumbre, poco a poco el paisaje comienza a abrirse frente a nuestros ojos. Disfrutamos de la cumbre, exploramos un poco alrededor y sacamos fotografías de las montañas que nos rodean. Abrazo de cumbre y a bajar se a dicho. Unos cuantos rápeles nos ponen en terreno seguro y ya nos encontramos en el glaciar, la bajada se nos hace bastante corta y en una hora nos encontramos en el campamento Neocelandés. Unos buenos Mates para reponer fuerzas, un poco de comida y a bajar.

En La cumbre de Cerro Palo, al fondo, Cerro Castillo.

Un final Feliz


… Dos horas mas nos dejan en nuestro auto, lo suficientemente temprano para parar en Villa Cerro Castillo para una merecida cena donde nuestros amigos de Puesto Huemul. Disfrutando de la vida hablamos de los siguientes proyectos, y ya a las 10:30 de la noche nos despedimos, Marcelo parte en dirección a Coyhaique para trabajar mañana. El plan para mi, pasar la noche en Castillo y así mañana encontrarme con mi nueva cordada.

... continuara

Nuevamente Agradecera Tatoo adventure gear y al Club Aleman Andino (DAV) por todo el apoyo brindado en esta expedición

No se olviden de dejar sus comentarios.

Ruta Normal Cerro Palo.


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